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Réplica: la vida tras los archivos fotográficos

Hace unos días vio la luz “Impreso en Colombia: fotografía masiva en el siglo XX”, un libro que es también un archivo colosal fruto del trabajo de búsqueda de fotolibros y archivos de los dos artistas detrás de Réplica, un proyecto editorial y curatorial que investiga (y muchas veces recompone) los archivos fotográficos en busca de todo el potencial que vive en ellos. La autora nos cuenta sobre su historia y propuestas.

Una fotografía ha recogido un hecho de la vida, y ese hecho vivirá para siempre.
Raghu Rai

En el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA, se presentó por primera vez The Family of Man en 1955

Esta exposición, gestionada por el artista Edward Steichen, contenía el trabajo de 273 fotógrafos que en 503 fotografías mostraban la apariencia de la existencia humana en 68 países: la colectividad, la comida, el llanto, la plegaria, la risa, el nacimiento. Fue una muestra generosa que buscaba ser una ventana para lo común. Sin embargo, la Agencia de Información de Estados Unidos convirtió la exposición en dispositivos itinerantes que aterrizaron en distintos países como una fachada para hacer intervención política y debilitar así el comunismo. En América Latina esta exposición llegó a Cuba, Venezuela, Chile y Uruguay. También llegó a Colombia, solo que aquí nadie la vio

José Ruiz y Arturo Salazar son artistas y viven en Bogotá. Ambos tuvieron, en un punto de sus carreras, un acercamiento a los archivos de fotografía que les cambiaron la mirada. José le ayudó a la fotógrafa y periodista colombiana Vicky Ospina a gestionar su archivo por un tiempo, y Arturo se encontró en una galería en la que trabajaba con el de los artistas y fotógrafos Jaime Ardila y Camilo Lleras. Cuando llegaron a Arturo las cajas con el material que debía sistematizar, no sabía quiénes eran ni qué era lo que buscaban decir con sus imágenes sugestivas, pero con ver cómo se resignificó y cobró vida un archivo que parecía muerto, tuvo suficiente. A partir de ahí la postura frente a las fotografías y los archivos es de búsqueda.

Buscando encontraron un libro de The Family of Man, que es considerada por muchos como la exposición de fotografía más importante del siglo XX, pues marcó una forma en cómo se piensa, se categoriza y se cuenta la fotografía moderna y humanista. Encontraron, también, un documento que decía que la exposición llegó al país, pero por una coyuntura de protestas en contra de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, se quedó en los guacales.

Plantearon una hipótesis de cómo hubiera sido si The Family of Man no se hubiera quedado guardada y en cambio hubiera sido construida a partir de los fotógrafos que capturaron Colombia y Latinoamérica en esa época. La exposición se llamó Un Supuesto Fotográfico: The Family of Man. Este tipo de iniciativas son las que propone Réplica, un proyecto de investigación y producción editorial y curatorial que José y Arturo hacen alrededor de los archivos de fotografía.

El formato que más se repite en los proyectos de Réplica son los libros. Las publicaciones que diseñan son en sí mismas dispositivos conceptuales que buscan traducir el lenguaje de los fotógrafos y los archivos en formatos editoriales. “Libros que son lugares donde el lector se enfrenta al reto de entender por qué esas decisiones formales se tomaron”, cuenta Arturo. No se quedan con la forma típica del libro, sino que buscan otras narrativas que tengan sentido con el material que va consignado allí.

Así es, por ejemplo, Sneak Peek, un libro que reúne por primera vez algunas fotos del arquitecto y urbanista colombiano Roberto Ruiz Laverde. La publicación es una recopilación de más de 3.500 piezas tomadas entre los 70 y los 80 guiadas por lo siniestro y cierta tragedia: incendios, accidentes, finales. Ruiz Laverde actuaba como voyerista en lugares en apariencia prohibidos. El formato del libro, entonces, acentúa la práctica velada del artista con unos agujeros en las páginas que dejan ver apenas un poco de la foto que sigue. Así logran dar quiebres en la lectura, el formato y la misma naturaleza del archivo para traerlo a la estética del presente. Se alejen de lecturas tradicionales que muchas veces hacen muy bien su tarea de preservar, pero no tanto la de activar los archivos y las imágenes.

Otra forma en la que activan el material es buscando una correspondencia con el contexto del momento en el que están pensando la publicación. Así se construyó Vamos todos a las urnas, un libro que reúne registros fotográficos que se hicieron en los comienzos electorales de 1976 a 1982 en Bogotá. Son seis fotógrafos que desde lugares e intereses muy distintos retratan este momento histórico. 

“Las elecciones de la década del 70 son fundamentales porque es cuando se acaba el Frente Nacional y empieza lo que se conoce como la fiesta electoral, que es la posibilidad de una verdadera democracia. Pero eso imposibilitó crear una tercera vía para otras formas de lucha democrática; y el hecho de que, en el 2022, cuando fue publicado Vamos todos a las urnas, se posesionara un presidente que se considera de izquierda, generaba una resonancia en este proyecto”, dice José. La publicación tal vez tendrá una edición aumentada porque desde su lanzamiento han aparecido más de ocho fotógrafos que registraron desde las calles el mismo periodo y el mismo hecho

Los libros, específicamente los fotolibros, aparecen también en Réplica para investigarlos. Un fotolibro es un proyecto editorial hecho por un fotógrafo o artista que involucra mayoritariamente material fotográfico, pero esta definición no fue hecha sino hasta hace poco menos de 30 años y se acabó de consolidar ya entrados en los 2000.

Esto se traduce en que en las bibliotecas, librerías o archivos no están catalogados como tal y que las investigaciones se convierten en miradas algo generales. En Colombia, solía apenas reconocerse unos fotolibros de artistas como Hernán Díaz, Fernell Franco, Nereo López, Oscar Muñoz y pocos más. Pero para José y Arturo eso era impensable, ¿cómo pueden ser tan pocos si Colombia fue uno de los países productores de material editorial más grandes del siglo XX con México y Argentina? “Deben estar por ahí”, intuyeron.

Pero como no existía hasta hace muy poco la categoría de fotolibro y las bibliotecas suelen ir a un tiempo distinto, pausado, la búsqueda no era sencilla. “Empezamos a recolectar libros de todas las maneras que pudiéramos. Desde ir a una librería y comprarlo, hasta buscar en depósitos de basura, mercados de pulgas, colecciones de museos, todo lo que implicara esculcar”, cuenta José.

También iban a bibliotecas donde adivinaban en qué categorías podrían encontrar libros así, aunque muchas veces lo que veían eran libros refilados por todos los cantos y sin portada, sin lomo: en cambio un empastado uniforme con tapa dura. La idea de ellos, además de la búsqueda, era tomar este material, hacer el análisis gráfico, contextual y técnico, y digitalizarlo. Un libro sin portada entrega la mitad del discurso. 

Encontraron libros diversos: sobre las campañas de Carlos Lleras Restrepo por todo el país, uno hecho en Pasto por una mujer en 1949 sobre un recorrido presidencial por Nariño, libros de presidentes impresos por el Estado, un diccionario de gestos fotografiados también por una mujer en la década del setenta... Muchos de esos libros utilizaron como insumo las imágenes de las revistas y periódicos que con la reiteración –las réplicas que se masificaron– construyeron las imágenes de referencia de muchos hechos políticos, sociales y cotidianos.

Este rastreo lo hicieron por más de cuatro años y juntaron una colección de más de 458 publicaciones que hoy están en su casa en Bogotá; también hicieron un libro. Cada que encontraban un fotolibro, este les permitía reconocer su materialidad, ver decisiones de diseño, ubicarlo en un contexto, en un gesto político. Para Réplica cada página es una pared: “¿Cómo fue pensada esa pared?, esa es la pregunta”, explica Arturo.

Con este análisis crearon el libro Impreso en Colombia: fotografía masiva en el siglo XX, un proyecto que articula estos fotolibros alrededor de las publicaciones de circulación periódica, creando cinco ensayos textuales y visuales sobre la cultura impresa.

La primera parte ahonda sobre la historia política de Colombia y el lugar de la fotoreportería para la consolidación de nuestro imaginario de nación, la segunda habla de la construcción de paisajes y los relatos del territorio y de la gente que lo habita, la tercera reúne las imágenes que han construido la idea de progreso en Colombia a partir de la ingeniería y la industria, la cuarta cuenta cuáles fueron las instituciones que se preocuparon por nuestro patrimonio fotográfico (como la Biblioteca Pública Piloto) y la quinta habla de cómo es a través de experimentaciones de fotógrafos, escritores, artistas y diseñadores es que se consolidó la categoría de fotolibro. En un gesto iconoclasta que caracteriza a Réplica, hay anexadas páginas de fotolibros originales que tenían repetidos y pasaron por una guillotina para repartirlas entre los ejemplares.

La búsqueda de Réplica por los archivos fotográficos, en cualquier sustrato, no para. Su quehacer es conceptual: proponen distintas formas y puntos de partida para un libro o una exposición; también es de preservación: custodian y reactivan y proponen conversación a partir de memorias dormidas. Sacan de los guacales lo que debe ser mostrado.

Andrea Yepes Cuartas

Periodista. Ha trabajado escribiendo y creando contenidos sobre diseño, ciencia y diferentes formas del arte para El Tiempo, Bacánika, BOCAS, Lecturas y Habitar, entre otras publicaciones. Creó la revista Mamba sobre diseño, un podcast llamado Objituario sobre objetos perdidos pero no olvidados y una marca de libretas, NEA Papel. Le interesan el alemán y el inglés, los libros sobre los que hay que volver, y poner el diseño y la ciencia en entornos periodísticos y museográficos

Periodista. Ha trabajado escribiendo y creando contenidos sobre diseño, ciencia y diferentes formas del arte para El Tiempo, Bacánika, BOCAS, Lecturas y Habitar, entre otras publicaciones. Creó la revista Mamba sobre diseño, un podcast llamado Objituario sobre objetos perdidos pero no olvidados y una marca de libretas, NEA Papel. Le interesan el alemán y el inglés, los libros sobre los que hay que volver, y poner el diseño y la ciencia en entornos periodísticos y museográficos

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