
Pistas para iniciar una colección de arte
-Abril 1, 2019
Cinco coleccionistas nos hablaron sobre las obras de arte que tienen y cómo las adquirieron, pero también nos ayudaron a entender que lo primero, antes que el dinero, es el gusto que se siente por una pieza y la necesidad de tenerla.

“Alguien que vacila, que pregunta ‘¿necesito esto?, ¿es realmente necesario?’ no es un coleccionista. Una colección es siempre más de lo que sería necesario”, dijo Susan Sontag en su novela El amante del volcán. Y es que una colección de arte tiene infinitos caminos: el coleccionista puede interesarse únicamente por la pintura, el video o la fotografía; o más bien se inclina hacia obras que abordan temas políticos, de arquitectura o psicoanálisis; o, simplemente, busca una pieza que le agrade visualmente.No importa cómo se alimente una colección, todo es válido, no existe un camino único. Tampoco hay que ser historiador de arte, crítico o artista; basta con ser un admirador. Lo que sucede en esa relación coleccionista/obra de arte es que la obra suele seducir con su belleza y por su facultad de conmover, emocionar, enfurecer o entristecer. Y el coleccionista, por su lado, se deja llevar por su intuición, por eso que siente cada vez que contempla una obra y por ese repentino impulso e incluso necesidad de apropiársela para seguirla contemplando.
Aunque no solo existe ese tipo de coleccionismo intuitivo y apasionado, también está, por supuesto, un carácter de inversión, como por ejemplo comprar la obra de un artista joven que parece prometedor por las becas o residencias que ha ganado con instituciones reconocidas, por los lugares donde ha sido invitado a exponer o por la trayectoria de la galería que lo representa. Si el artista pasa a tener un reconocimiento internacional y llega a los museos más importantes del mundo, en ese momento la obra podría triplicar o hasta decuplicar su precio inicial. Pero como toda inversión, el resultado es incierto.
En esta ocasión entrevistamos al galerista Steven Guberek, a la artista Caroline Peña Bray, a la coleccionista e ícono de la moda Gloria Saldarriaga, a la diseñadora de moda y coleccionista Laura Acevedo y al director de la Feria del Millón, Diego Garzón. A través de sus experiencias como coleccionistas o como vendedores nos dan pistas de cómo iniciar una colección de arte.
Para Guberek coleccionar es una adicción, es incontrolable. Empezó con obras pequeñas, como piezas gráficas o, en todo caso, con piezas pequeñas. Hoy en día tiene una suerte de exposición permanente en su casa, curada por él mismo, con obras de varios formatos y de artistas colombianos o de otros países. Coleccionar también es una forma de respaldar su trabajo como galerista, se involucra en el mercado, como muchos de sus colegas, siendo proveedor y consumidor a la vez.

¿Qué tipo de obras colecciona?
Colecciono arte contemporáneo, en su mayoría latinoamericano. Inicialmente compraba obras pequeñas, dibujos, pinturas, obras gráficas y pequeños objetos. Hoy he perdido la timidez y también compro series enteras de fotografía, instalaciones de mediana escala, videos, libros y archivos.
¿A qué edad empezó a coleccionar y cómo?
La primera colección la comencé a los siete años con objetos de Coca Cola, mi cuarto parecía una sucursal de la fábrica. Después, en mi adolescencia, coleccioné afiches de Michael Jordan. Mi cuarto estaba dividido entre Coca Cola y Jordan. Mi primera obra de arte fue el obsequio de un fotógrafo a los 24 años. Hoy mi colección de arte supera unas 120 obras, lo cual siento que es muy poco.
¿Qué les diría a las personas que no saben qué, cómo y dónde comprar obra?
Que vengan a las galerías y a las ferias. Los que vendemos arte siempre estamos dispuestos a llevar al cliente de la mano y hacerle un acompañamiento amable y consciente, adaptándonos a sus necesidades y presupuestos.
¿Qué le diría a una persona que descarta de una vez la posibilidad de coleccionar por ser algo tan costoso?
Como mi base de clientes es joven, he diseñado estrategias de financiamiento que hacen posible que personas con ingresos más bajos puedan comprar obras de arte. Los jóvenes tienen que perderle el miedo a entrar a las galerías y a preguntar. También hay muchísimas obras que no son necesariamente costosas y están al alcance de muchos que no creerían poder acceder.
¿Desde hace cuánto vende obra?
Vendí mi primera obra en el 2011, en ese momento tenía un proyecto llamado The Warehouse Art, cerca de la Universidad de los Andes. Siempre he vendido como galerista.
¿Quién es el público de SGR galería?
Mi esfuerzo se ha centrado en el coleccionismo joven. La mayoría de mis clientes son menores de cuarenta años.
Para usted, ¿por qué es importante coleccionar?
Pienso que a partir de las colecciones privadas se pueden hacer revisiones históricas de la humanidad misma en diferentes épocas.


¿Qué espera de una persona que va a comprar obra?
Cuando alguien me compra una obra espero que, sobre todo, le guste. La persona no tiene que llegar a sorprenderme con temas intelectuales, solo quiero que la obra le diga algo por sí sola. Cada obra se puede entender de una manera diferente, yo estoy abierta a nuevas lecturas.En términos más prácticos, espero también que se respete el precio. Estoy dispuesta a negociar, pero el coleccionista tiene que entender que el precio de una obra incluye IVA, porcentaje de la galería, costos de producción y el tiempo del artista. El mercado, en todas sus facetas, debe reconocer justamente a los artistas por su trabajo.
¿Cómo vende sus obras?
La mayoría de obras las vendía a través de mi galería. Aunque, de todas formas, como artista soy muy activa y siempre busco nuevas oportunidades y nuevos clientes. Muchas veces la oportunidad de vender una obra aparece en un evento social o en un diálogo entre el artista y el coleccionista.
¿Qué le aconsejaría a una persona que hasta ahora va empezar a coleccionar y no sabe qué, cómo y dónde comprar?
Lo primero es que compre lo que le guste. Inconscientemente aparecen unos intereses que después se pueden fortalecer con visitas a los talleres de artistas o a galerías. También les recomendaría tomarse el tiempo de hablar con los artistas, escuchar sus procesos y su pasión por el arte. Una está abierta a recibir personas en los talleres: acérquese en la inauguración de una exposición al artista.
¿Colecciona?
Sí, mi esposo y yo tenemos varias obras. Es una colección muy pequeña y muy personal. Y no tenemos afán en completarla, solo compramos o hacemos trueques cuando el momento es preciso. Las piezas se van a quedar con nosotros de por vida. ¡La idea de poder estar a los ochenta años contando a mis amigos las historias detrás de cada una, me ilusiona mucho!


¿A qué edad empezó a coleccionar?
Es muy difícil dar una fecha porque uno se da cuenta mucho después de que empezó a coleccionar, pero a comprar obra fue cuando tuve mi primer trabajo. En realidad, es como un proceso: uno empieza con los artistas de su generación, compañeros o profesores, después da un salto y busca artistas consolidados del país, y, luego, da otro salto hacia los internacionales.
¿Qué tipo de obra colecciona?
Lo que me gusta, lo que me hace vibrar son las obras de reflexión política y sobre la memoria. Aunque es una cosa tan orgánica. En mi caso todo ha sido de una manera muy espontánea.
Si tuviera 25 años y un presupuesto de estudiante, ¿cómo o dónde compraría obra?
Hay galerías de todos los precios. Yo recomiendo calidad en vez de cantidad. Si tienes 25 ahorra dos añitos para comprarte una obra de tres millones. Creo que asesorarse con las galerías es el mejor lugar para comprar una pieza, si un artista ya tiene representación de alguna es porque su carrera ya tomó cierto nivel. También aconsejo hablar con los galeristas y que te expliquen mejor por qué comprar un artista u otro. Y así con el tiempo uno va entendiendo, cada vez más, la proyección de un artista y la calidad de su obra.
¿Qué significa coleccionar para usted?
Para mí, coleccionar es ser testigo del tiempo.


¿A qué edad y cómo empezó a coleccionar?
La primera vez que compré formalmente arte fue en la Feria del Millón, tenía 26 años.
¿Qué tipo de obras colecciona?
Me gusta todo lo que me despierte una emoción. Puede ser algo romántico o visualmente atractivo, me gustan los patrones gráficos y las repeticiones, también las piezas textiles.
¿Qué les diría a las personas que no saben qué, cómo y dónde comprar obra?
Les diría que pueden ir a exposiciones, hablar con los artistas, con los galeristas. No es nada complicado, también existen asesores.
¿Cómo costea su colección?
Ahorrando y haciendo trueques.
¿Tiene obras de qué precios?
De todos, pero creo que el valor es emocional.
Para usted, ¿por qué es importante coleccionar?
Para mí es importante adquirir piezas que me sorprendan o me reafirmen como ser humano. Depende de la personalidad de cada uno y de su gusto hacia el arte.


¿Qué les diría a las personas que no saben qué comprar, cómo y dónde?
Esto es una inversión principalmente por gusto, ya después el consejo es pensar en una inversión a mediano o largo plazo. Para eso se necesita una asesoría un poco más detallada, sobre todo con artistas de mediana trayectoria porque su carrera aún es incierta, entonces no es tan fácil determinar qué proyección tienen. Mientras que si es un artista de larga trayectoria, puede reconocer su relevancia porque ha tenido exposiciones en museos insignes o lo representan galerías prestigiosas.
¿Qué figuras existen para adquirir obra?
Para comprar obras tienes la semana del arte para visitar las ferias: ARTBO, Feria del Millón, Barcú. Y durante el año están las galerías donde algunas representan artistas consolidados, otras emergentes. Algo que ha cogido fuerza en el tema de ventas son las redes sociales. Hay artistas que desde su Instagram, Pinterest o Facebook publican su trabajo y por mensaje privado cuadran una transacción.
¿A quién le vende obra?
La Feria del Millón ofrece algunas obras de quinientos mil pesos, pero la mayoría están alrededor de un millón. Entonces llegan personas que nunca antes habían comprado obra y también los grandes coleccionistas que van a ARTBO.
¿Con qué frecuencia compra un coleccionista?
Hay gente que compra esporádicamente, otros que compran una vez al año, otros cinco. Pero los coleccionistas colombianos como tal son muy pocos, los que están comprando conscientemente enfocados en ciertos periodos, artistas o temas particulares.
¿Cree que es importante coleccionar?
La gente invierte una cantidad de dinero en electrodomésticos, en el televisor bueno para su sala, la nevera, la lavadora, etc. Pero el arte finalmente le habla a uno, como un libro, una película o una música que descarga; la obra de arte lo acompaña, le está diciendo algo, le produce emociones.




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